
Liderar con propósito: construir desde la deconstrucción emprendedora
Hay una narrativa ya viejuna que nos dice que liderar es resistir más que nadie, saber más que nadie y decidir por todas. Esa narrativa huele a rancio. Liderar con propósito es otra cosa: es nombrar lo que importa, diseñar alrededor de ello y permitir que otras personas lo amplifiquen. Para llegar ahí, muchas veces toca deconstruir: desmontar creencias, prácticas y metas heredadas que no encajan con el impacto que queremos crear. ¿Qué es “deconstrucción emprendedora”? No es destruir tu proyecto: es quitar capas para quedarte con lo esencial y volver a armar desde una intención clara. Implica hacerte preguntas incómodas: La deconstrucción abre espacio para rediseñar procesos, métricas y cultura. Y, sobre todo, te devuelve foco: cuando sabes para qué lideras, es más fácil decidir qué no hacer. Del “yo puedo con todo” al “lo construimos juntas” El mito de la mujer orquesta agota y empequeñece los proyectos. Las iniciativas con propósito real se sostienen en redes: proveedoras alineadas, clientas embajadoras, mentoras, aliadas del territorio, comunidad digital… Liderar con propósito es saber convocar y ceder protagonismo. Cómo se ve en la práctica: Propósito que se pueda medir El propósito sin métricas se queda en eslogan. Deconstruir también es cambiar qué medimos: Mide poco, pero mide bien: 3–5 indicadores faro que revises cada mes. Lo demás es ruido. Procesos con intención: menos caos, más diseño Deconstruir el “así se ha hecho siempre” te permite rediseñar procesos para que el propósito no se pierda en la operativa. Cultura: lo que de verdad sostiene La cultura es el sistema operativo. Si no la diseñamos, se instala sola… y suele replicar lo de siempre. Pilares prácticos: Decir que no (y por qué) La deconstrucción también es renunciar: a oportunidades que desvían, a clientes que no respetan, a crecimientos que te rompen. Un “no” bien explicado es liderazgo. Ten una lista de no negociables (calidad, plazos humanos, condiciones éticas) y úsala para decidir. Liderazgo que multiplica Liderar con propósito no es ser heroína, es ser multiplicadora. Tres prácticas que cambian el juego: Cómo empezar mañana (sin pedir permiso) Liderar con propósito es un acto de valentía cotidiana: elegir el para qué antes que el cómo, poner la red por encima del ego y construir con coherencia, paso a paso. La deconstrucción emprendedora no te deja a la intemperie; te deja ligera. Y desde ahí, liderar ya no es cargar con todo: es hacer posible que muchas más caminen contigo.